Organismos multilaterales: los desafíos de promover el acceso público a la información

Los organismos multilaterales recurren a los medios online para lograr una mayor difusión. Pero deben resolver la brecha digital para lograrlo.

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El próximo 27 de febrero el Banco Mundial y el diario español El País firmarán en la Universidad Iberoamericana de México un convenio que tiene como objetivo dar mayor difusión a los proyectos y logros del organismo multilateral en materia de desarrollo social en América Latina.

A partir de la reciente asociación se abrió, en el periódico El País, una sección titulada “Termómetro Social y Económico de América Latina”. La misma está destinada a acercar a los lectores información valiosa acerca de cuestiones concernientes al desarrollo político, cultural y las finanzas de la región. Las notas tratan acerca de problemáticas actuales de América Latina y están escritas por productores online y editores del BM, en su mayoría reconocidos profesionales de la comunicación. Estos mismos artículos podrán encontrarse en el apartado “Noticias” de la página de Internet del ente económico mundial.

La alianza comunicacional surge en el marco de una política de ampliación del acceso a la información que el BM sostiene desde el año 2009, cuando el organismo estableció un acercamiento libre a los datos que antes estaban vedados al conocimiento público, en particular sobre proyectos en elaboración y ejecución y sobre las actividades del Directorio. Como afirmó el entonces presidente de la institución, Robert B. Zoellik, el objetivo de esta política es aumentar “la transparencia, el intercambio de conocimientos y la rendición de cuentas”.

[pullquote]Al igual que el BM, cada vez más organismos multilaterales recurren a los medios de comunicación online para lograr una mayor llegada al público masivo.[/pullquote] Además de constituir una herramienta sencilla y práctica, los sitios web y las redes sociales han conquistado un espacio considerable entre las opciones del consumo de información, al tiempo que el uso de teléfonos celulares y otros dispositivos móviles permiten brindar acceso abierto a sus operaciones, fomentando la transparencia, la responsabilidad y el diálogo con la gente a través de la red.

Sin embargo, aún existen muchos ciudadanos del mundo globalizado que no tienen acceso a las tecnologías de la información y la comunicación. Apreciar y aprovechar las bondades de la web no resuelve el hecho de que no hay progreso social y humano posible si no se contempla la ampliación del acceso a las TIC en las zonas menos desarrolladas del planeta. El uso de Internet es un índice de crecimiento, que señala el camino hacia la disminución definitiva de la “brecha digital”. Esto significa que divulgar información es necesario y bienvenido, pero las herramientas para su consumo deben ser asequibles para todos.

Según un artículo del Instituto de Estadística y Geografía de México (INEGI), publicado en su Boletín de Política Informática, implementar medidas en este terreno es una tarea compleja. “La difusión de proyectos informáticos tendientes a reducir la ‘brecha digital’”, explica, “requiere hacerse con base en una visión integral que contemple todos los aspectos sociales y económicos del país”. En este sentido, el apartado llama la atención sobre el “carácter social de los sistemas de información” que varía de región a región. Esto hace que no baste con tener la infraestructura; aún contando con las instalaciones de electricidad, el hardware y el software, puede faltar la competencia para utilizar la herramienta en cuestión. Siguiendo al artículo del INEGI, a la hora de emprender la problemática de la “brecha digital” deben tenerse en cuenta cuatro aspectos: “Infraestructura”, “Habilidades de uso de la tecnología”, “Oferta de información” -que se relacione con el entorno y que se presente en la lengua nacional- y “Cambio cultural con mecanismo de fomento al uso de la información ‘formal’”. Lograr este último resulta la labor más difícil.

Más allá de las dificultades que se presentan al momento de llevar a cabo políticas informáticas y de la gran inversión que significan para los gobiernos, su influencia en los niveles de desarrollo la convierte en una labor ineludible. Tal como lo explicita el artículo del INEGI, el concepto de “brecha digital” concibe a Internet en tres dimensiones vinculadas al acceso al mercado que se da a través de la web, a la información almacenada online y, más recientemente, a los servicios de gobierno y trámites en línea. En este sentido, la nueva alianza que estableció el BM con El País representa una apuesta valiosa para la difusión de los temas pendientes del desarrollo de América Latina. Sin embargo, el impacto sería más relevante si, simultáneamente, se utilizara este medio para fomentar políticas gubernamentales de acceso a Internet y las tecnologías informáticas.

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