La Asociación Internacional por el Derecho del Niño a Jugar (IPA) es una organización no gubernamental fundada en Dinamarca en 1961, a partir del trabajo de concientización acerca de la pérdida de espacios verdes en los Países Bajos. Reconocida globalmente por el Consejo Económico y Social de las Naciones Unidas (ECOSOC), en Argentina se constituyó como organización sin fines de lucro en 1989, con el objetivo de desarrollar proyectos de juego vinculados a la comunidad, la educación, la salud y la cultura.
La misión de IPA es, lisa y llanamente, difundir el Derecho del/la Niño/a a Jugar en todo el país.

Esta legislación, producida originalmente en noviembre de 1977 en la Reunión de Consejo IPA en Malta, y adoptada por la Asamblea General de las Naciones Unidas el 20 de Noviembre de 1989, establece que el niño tiene derecho “al tiempo libre, al juego y a participar en actividades culturales y artísticas” . Este fundamental documento no sólo denuncia la situación precaria y la explotación de los niños en el mundo, sino que además defiende la construcción de entornos inclusivos, seguros y no-violentos para los niños, como elemento fundamental para su desarrollo en libertad.
IPA Argentina está conformada en su mayoría por profesionales voluntarios, que conforman la Comisión Directiva y Ejecutiva de la Asociación. Se trata de un equipo que comparte la convicción de “concientizar acerca de la importancia del derecho a jugar en la vida de todo ser humano, posibilitando acciones lúdicas y formativas que transformen y enriquezcan su entorno social, educativo y cultural”, asegura Beatriz Caba, Presidente y Representante Nacional de IPA.
De acuerdo a Caba, resulta fundamental “fomentar procesos lúdico-creativos en la vida de niños y niñas y adultos promoviendo el juego como un hábito de vida y no un pasatiempo
Esto se debe a la gran importancia que reviste en los quehaceres cotidianos, en los ámbitos en donde cada persona desarrolla sus actividades y en la multiplicación de acciones que se desencadenan cuando se explora la matriz lúdica con la que aprehendimos el mundo. “La capacidad creativa del ser humano se desarrolla y potencia a través del juego libre”, agrega.
El grupo de destinatarios de IPA abarca todas las edades (primera infancia, niños, adolescentes y adultos) y un amplio rango de profesionales: docentes, alfabetizadores, animadores socioculturales, líderes barriales y empresarios, entre otros. Entre sus proyectos –de alcance nacional- se destacan la formación profesional a través de su Instituto de Perfeccionamiento Docente, la capacitación virtual mediante el programa IPA + y la “Muestra Itinerante Lúdico Cultural del Juego y el Juguete” que circula por escuelas, bibliotecas, centros comunitarios y centros culturales.
Pero como para la gran mayoría de las ONG, las dificultades provienen del déficit en materia de recursos humanos que trabajen con continuidad en la asociación y “la implementación de estrategias para la recaudación de fondos que posibilite sostener los gastos fijos y proyectos de la organización”, dice Caba. Otras problemáticas de IPA están relacionadas “con la difusión y comunicación profesional y sostenida de la misión, sus acciones y necesidades” y “las dificultades sociopolíticas y económicas que el país presenta a diario”. Sin embargo, asegura Caba, “seguimos trabajando con los voluntarios y miembros que persisten en defender la misión convencidos de encontrar el camino de crecimiento que IPA necesita en Argentina”.