El Papa publicó el jueves pasado la encíclica “Laudato si”, un llamado a iniciar una revolución cultural para salvar al planeta. En 191 páginas, Francisco describe la posición de la iglesia y su papado en la batalla contra el cambio climático.
En la encíclica señala el continuo daño a la naturaleza como “una pequeña señal de la crisis ética, cultural y espiritual de la modernidad” y plantea que la solución requerirá de un alto grado de sacrificio.
La encíclica fue calificada de “histórica” por ser la primera vez que un Papa dedica un documento de este tipo a la protección medioambiental. A continuación los principales puntos de Laudato si:
El calentamiento global es real
El Papa dice que “hay un consenso científico sólido” que se trata de un fenómeno innegable. Si no se toman medidas para frenarlo se reducirá el agua potable, se dañará la agricultura, y eso conducirá a la extinción de algunas plantas y animales.
También advierte sobre el peligro del aumento en los niveles de los mares que podrían terminar inundando algunas de las ciudades más populosas del mundo.
Es principalmente el resultado de la actividad humana
Francisco reconoce que el cambio climático se da en parte de manera natural, pero que los estudios científicos indican que su principal causa somos los humanos.
Sostiene que el “consumismo inmoral” ha llevado a la sociedad a un comportamiento que permite la degradación continua del medio ambiente.
“La tecnología basada en combustibles fósiles muy contaminantes -sobre todo el carbón, pero aún el petróleo y, en menor medida, el gas- necesita ser reemplazada progresivamente y sin demora”, advirte.
Los países ricos tienen una “deuda ecológica” con los países pobres
Asega que los países en desarrollo están a la merced de las naciones industrializadas que explotan sus recursos para alimentar su producción y consumo, una relación que el Papa calificó como “estructuralmente perversa”.
Rechaza el argumento de que solo a través del crecimiento económico se puede resolver el hambre, la pobreza y recuperar el medioambiente. Llama a esa filosofía “un concepto mágico del mercado”.
Creación de instituciones internacionales fuertes
Se necesitan regulaciones a nivel gubernamental para frenar el calentamiento global, pero es esencial instituciones eficientes y organizadas con la potestad de sancionar a quienes incumplan las normas.
“Es esencial lograr un consenso global para enfrentar problemas más profundos que no pueden ser resueltos por las medidas unilaterales de países individuales”, dice.
Pero indica que las regulaciones por sí solas no resolverán todo el problema. Pide un cambio de perspectiva ética global para cuidado de la naturaleza y hacer que los pueblos sean prioridad.
Presión a los líderes políticos y sacrificio individual
El papa identifica que “muchos de aquellos que tienen más recursos y poder económico y político parecen concentrarse sobre todo en enmascarar los problemas o en ocultar los síntomas, tratando sólo de reducir algunos impactos negativos del cambio climático”.
Hace un llamado para que individuos formen redes sociales para presionar a los líderes políticos y para ayudar a los que han quedado desamparados y desempleados debido al cambio climático.
También insta a todos a hacer pequeños cambios en sus hábitos diarios, incluyendo el “uso de transporte público, compartir viajes en auto, plantar árboles y apagar luces innecesarias”.
Fuente: BBC / Foto: Reuters