Micorremediación: una moda más sustentable es más cómoda

La micorremediación viene a revertir el alto impacto ambiental que genera la industria textil, principalmente en la etapa de acabado de las prendas.

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hongos

“Lo que es moda no incomoda” dicen. Y es cierto que, a veces, esos zapatos de la última colección de verano de determinada casa de indumentaria dejan el pie lleno de ampollas y dolor pero, como están “de moda”, sin embargo, los usamos. Los colores varían según las estaciones y según los años. Pero detrás de la vidriera hay mucho más que una linda prenda de vestir. Si miramos con más detenimiento hay algo que pocas veces varía sustancialmente, que siempre está de moda y es la gran maquinaria de la industria textil.

La indumentaria a escala masiva como se consume actualmente no podría proveer un abastecimiento satisfactorio si no contara con los infinitos metros de telas y géneros que le suministra su industria. Para obtener la tela que posteriormente se convertirá en una prenda de vestir, se llevan a cabo varios procesos: el hilado, el encolado y urdido, el tejido, el acabado y el corte y la confección de la prenda en sí. Ahora bien, el punto más impactante en esta cadena de producción de indumentaria es el del acabado. En esta instancia, básicamente, primero se quitan las impurezas que podría tener la tela en crudo, se la tiñe, se la estampa y se le adicionan los compuestos químicos necesarios para darle las características táctiles y visuales deseadas. Esta parte del proceso de producción textil es altamente problemático en cuanto al efecto ambiental que genera. Sobre todo en lo que respecta a la utilización de grandes cantidades de pigmentos y tinturas determinados con el fin de dar color a las telas. Los resabios de las tinturas son desechados y pasan a alojarse en fuentes acuíferas contaminándolas. Una vez en el agua, alteran su color o su transparencia pero lejos de tratarse de un efecto meramente estético (como lo es el efecto de la ropa en nosotros), dichos productos impiden el paso de la luz alterando por completo la flora y la fauna acuáticas. Eso sin contar el efecto altamente tóxico que tienen sobre el cuerpo humano.

[pullquote position=”left” hidden=”true”]Los resabios de las tinturas son desechados y pasan a alojarse en fuentes acuíferas contaminándolas.[/pullquote]En las últimas décadas se han llevado a cabo numerosos estudios acerca de estas tinturas textiles en busca de una alternativa para la limpieza de las aguas por medio de filtración, la cual resulta sumamente costosa y  no proporciona resultados completamente óptimos. Muchos de estos trabajos de investigación provienen de los laboratorios de distintas universidades, sobre todo europeas. Estas investigaciones trabajan con hongos de “pudrición blanca”, un tipo de pudrición de la madera. El trabajo con estos organismos proporciona la ventaja de estabilidad en los resultados ya que una vez que la descomposición fue llevada a cabo por los hongos, la porción de los contaminantes descompuestos desaparece. Esto se debe precisamente a que dichos productos, debido a su composición química, representan un alimento para los hongos. El origen natural de este recurso de remediación provee una solución ecológica y sustentable. Y, a diferencia de los tratamientos con bacterias y microorganismos, el proceso de Micorremediación (biorremediación con hongos) proporciona resultados más rápidamente. Incluso en el caso de ciertos tipos de tinturas, su descomposición en condiciones anaeróbicas, condiciones en las que se desarrollan numerosas bacterias, las transforma precisamente en los aminos carcinógenos que son tan perjudiciales para los humanos y otros seres vivos.

El proceso de Micorremediación consiste, básicamente, en la decoloración de las tinturas a través de la secreción de enzimas como la manganeso peroxidasa, la lignina peroxidasa y la laccasa. Las dos primeras poseen un alto potencial de reducción y oxidación (“Redox Potential”) lo que las hace capaces de acelerar la oxidación de ciertos compuestos presentes en las tinturas pero precisan del peróxido de hidrógeno (H2O2, más conocido como agua oxigenada) como cosustrato. Por el otro lado, la lacassa, si bien no posee un nivel de Redox tan alto, sólo se basta de la presencia de oxígeno molecular para funcionar. Esto último hace que dicha enzima resulte más apta para aplicaciones industriales y ambientales.

Micorremediación III

Según una investigación de 2011, de la Universidad de Florencia, llevado a cabo por los especialistas del Laboratorio de Química Bioinorgánica, Silvia Tilli, Ilaria Ciullini, Andrea Scozzafava, Fabrizio Briganti, la mayoría de los estudios realizados en esta materia efectúan sus pruebas de laboratorio utilizando tinturas simples. Solamente un acotado número de investigaciones tratan con tinturas complejas que es como se presentan la mayoría de los colorantes industriales. Esto es significativo debido a que, de esa manera, es posible evaluar cómo afecta, sí es que lo hace, la presencia de varias tinturas al proceso de decoloración. En general, lo que se comprueba es que al tratarse de tinturas complejas los procesos de decoloración individuales no se ven alterados significativamente pero sí varía la velocidad y la efectividad con la que se lleva a cabo el proceso. Asimismo, generalmente, se comprueba que la degradación de las tinturas más persistentes se da una vez finalizada la decoloración de aquellas más fácilmente degradables. Pero, simultáneamente, aunque no en todos, en algunos casos la presencia de tinturas altamente degradables colabora con la decoloración de otras más reacias a la acción enzimática.

Este tipo de biorremediación representa grandes ventajas pero éstas son, aunque promisorias, sobre todo, potenciales. La utilización de enzimas fúngicas es una práctica que se encuentra al día de hoy en etapa de investigación. Si bien hay resultados esperanzadores, los mismos deben ser testeados fuera del ámbito de laboratorio, sin disponer de todo su instrumental, y enfrentándose a procesos a gran escala. Por esto es indispensable que las industrias tomen la iniciativa de experimentar en el implemento de métodos como este porque, sólo así, se podrá ir avanzando en la efectividad y el desarrollo de estas técnicas. Por el momento, las investigaciones que involucran distintas tinturas arrojan información sumamente útil en tanto podrían promover el uso de ciertos tintes que son más fácilmente degradables en comparación con otras que no lo son.

[pullquote position=”left” hidden=”true”]Este tipo de biorremediación representa grandes ventajas pero éstas son, aunque promisorias, sobre todo, potenciales.[/pullquote]Hoy en día existe un número muy reducido de fábricas que llevan a cabo prácticas de decoloración de sus aguas con este método. Se localizan, en Europa, mayormente en Italia. No obstante, se trata de industrias pequeñas donde los desperdicios contaminantes no se presentan en cantidades masivas como las de las grandes industrias textiles. Ciertamente, la moda incomoda y, sobre todo, cuando se tienen en cuenta cuestiones que trascienden la vidriera pero que son ineludibles a la hora de pensar cómo esa prenda llagó a nuestras manos para que la podamos lucir. El impacto no es sólo estético.

Photo Credit: Master Pedda

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