La demolición de autopistas para recuperar espacios verdes es tendencia

La manera de utilizar el espacio urbano está en debate desde hace un tiempo. Una de las iniciativas que pretenden una mayor transformación es la que propone la demolición de autopistas para el desarrollo de proyectos urbanísticos sustentables.

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Ph: Ricardo Moraes

El espacio público en las ciudades es de vital importancia porque es allí donde se plasma la identidad y el carácter de la urbe. En el último siglo, con la expansión de la industria del automóvil, las ciudades fueron adaptando su fisonomía a la necesidad de espacios de circulación para estos vehículos.

De esta manera los espacios públicos fueron cubriéndose de enormes vías de circulación de concreto en detrimento, principalmente, de los espacios verdes y de recreación. El crecimiento mundial del parque automotor hizo que durante décadas las ciudades amplíen las autopistas y ensanchen las avenidas para dar lugar a la demanda.

Sin embargo, en los últimos años está en expansión una tendencia que busca devolver los espacios verdes a las ciudades mediante la demolición de autopistas y el desarrollo de proyectos urbanísticos sustentables.

Basados en la teoría de la “demanda inducida” que asegura que, cuanto mayor sea la autopista que se construye, más tráfico atraerá, y que eliminar uno de estos monstruos de asfalto hace que el tráfico disminuya y se reparta por otras zonas sin que suponga un aumento de la congestión, muchas ciudades del mundo están analizando el rediseño del espacio público.

Por tratarse de proyectos muy costosos, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) ha apoyado varios de estos buscando transformar el espacio urbano en áreas dinámicas, con vida, donde los residentes puedan congregarse e interactuar. Entre los más destacados se encuentran el proyecto “Orla Morena” finalizado en la ciudad de Campo Grande, Brasil, en 2010; el proyecto de revitalización del Centro Histórico de Quito, en Ecuador, aún en desarrollo; y la Plaza Roosevelt de São Paulo reabierta en 2012. Una característica común de estos proyectos es la reducción del flujo vehicular para dar espacio a los peatones y los ciclistas.

Algunos de los ejemplos más notables y exitosos de demolición de autopistas para rescatar los espacios urbanos son los siguientes:

San Francisco

Una de las ciudades pioneras fue San Francisco que demolió en 1991 la doble autopista interestatal 480 que recorría el borde costero y pasaba sobre el embarcadero Freeway. Si bien el debate sobre la demolición ya estaba instalado, el daño que generó el terremoto de 1989 que obligó a cerrarla y demostró que el tránsito vehicular funcionaba perfectamente sin esta, aceleró la decisión.

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Embarcadero de San Francisco en 1974 / Ph: James Aaron Dillon
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Embarcadero de San Francisco hoy / Ph: Eric Hunt

Seúl

En el periodo de la posguerra, el río Cheonggyecheon del centro de Seúl fue cubierto por una autopista aérea que en 2003 la ciudad decidió sacar para crear un espacio urbano en la ribera del río. Ha tenido un éxito rotundo principalmente por el impacto ambiental positivo de la modificación.

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Autopista sobre el río Cheonggyecheon
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Ribera del río Cheonggyecheon hoy

Madrid

El Parque Madrid Río es una zona peatonal y de recreo construida entre los años 2006 y 2011 en las dos márgenes del río Manzanares, sobre el trazado soterrado de la autopista M30.

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Ribera del río Manzanares antes
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Ribera del río Manzanares hoy

La tendencia es cada vez más marcada: el automóvil debe ceder espacio a los ciudadanos. Aunque las autopistas parezcan imprescindibles para el tráfico vehicular, hay mejores alternativas para la utilización del espacio urbano priorizando la calidad de vida de sus habitantes.

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